Vulnerabilidad de los portugueses en Venezuela se agravó

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El presidente de la asociación “Regala Una Sonrisa” dice que el doble sismo que el 24 de junio sacudió a Venezuela aumentó el número de personas necesitadas y agravó la situación de vulnerabilidad de los portugueses radicados no país.

“En el programa Ángeles Lusitanos teníamos [antes del sismo] 706 personas que ayudábamos directamente, pero después del sismo, solo en el estado de La Guaira, estimamos que adicionalmente entre 300 y 400 portugueses necesitan ayuda”, refiere.

Francisco Soares subraya que la crisis humanitaria ya era una realidad en Venezuela, pero que aumentó y se agravó con el sismo, insistiendo en que en el posterremoto la recuperación de la comunidad portuguesa “va a ser ahora más difícil”.

“La crisis ya existía, desde antes del terremoto, con mucha de nuestra comunidad en situación de vulnerabilidad, muchos ancianos y personas solas necesitando ayuda. La comunidad, en particular la madeirense, estaba muy afectada por la crisis económica y ahora muchos perdieron sus comercios, casas y necesitan ayuda. El terremoto no solo agravó la situación, hizo aumentar la cantidad de personas [necesitadas]. Lo que estaba mal, ahora está peor”, dice.

E insiste en que las necesidades, además de alimentos y cuidados de salud, son también de apoyo a nivel económico, de condiciones que garanticen calidad de vida y de acompañamiento.

“Nuestra comunidad está envejeciendo, quedándose sola y necesita el apoyo de todos, inclusive de los que viven en Portugal, para poder contener el embate económico del terremoto. Venezuela está mal desde hace muchos años y eso no es secreto para nadie, pero ahora, la situación empeoró todavía más. Ahora hay mucha gente sola, que necesita también una llamada telefónica, sentirse acompañada”, dice.

Por otro lado, el presidente del Centro Luso-venezolano de Catia La Mar, estado de La Guaira, la región más afectada por el doble sismo de junio, explica a Lusa que tres meses después “el ambiente entre la comunidad portuguesa [local] continúa siendo de solidaridad”, pero “las personas todavía están psicológicamente traumatizadas con lo que pasó”.

“De Portugal ha llegado ayuda que hemos distribuido localmente, en conjunto con las Damas de Beneficencia. Pero el estado continúa siendo de desamparo, la situación continúa siendo desoladora. Por más que les demos ayuda alimentaria, continuamos en una situación desoladora”, dice Eusébio Sousa.

El responsable explica que ha recorrido las zonas afectadas y encontró “una situación terrible, localidades irreconocibles”.

“A pesar de que ya han pasado tres meses, continuamos en una lucha constante porque entramos en la fase de demolición, que es muy dolorosa para quien lo perdió todo. Y la comunidad portuguesa de La Guaira fue una de las más afectadas. Se trata, principalmente, de muchos madeirenses que se radicaron aquí”, cuenta.

Eusébio Sousa precisa que el Centro Luso-venezolano de Catia La Mar está haciendo un levantamento de datos de los compatriotas afectados para intentar llegar hasta ellos.

“El consulado ha realizado permanencias consulares y nos ha apoyado, pero necesitamos mucho más. Es realmente difícil lo que se vive, principalmente a nivel psicológico. Después de los terremotos, muchas personas intentaron acabar con su propia vida, porque no ven una salida, ni una solución inmediata para sus problemas”, dice.

El responsable explica además que esta fase “obliga a las personas a adaptarse a la realidad provocada por los sismos y a vivir con los medios que tienen para poder subsistir”.

El doble sismo del 24 de junio causó daños graves en infraestructuras, heridos y víctimas mortales en siete estados de Venezuela: Caracas, Miranda, Aragua, Carabobo, Lara, Yaracuy y La Guaira, siendo este último el más afectado.

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